Tras la última entrada algo subidita de azúcar, es hora de ser más pragmáticos y ponernos manos a la obra: ¡a construir ese puente!
Lo primero que tenemos que plantearnos es si realmente lo necesitamos: puede que simplemente con remangarnos un poco los pantalones sea suficiente para cruzar el río, y construir un puente no es cosa sencilla, como para hacerlo así gratuitamente.
Pero también puede darse el caso de que nos encontremos paseando felizmente por el campo, pensando que la tierra está más seca que la mojama y de pronto: PATAPUM!! Un pedazo de río con un caudalasso que ya quisiera el Guadalquivir. ¿Qué hacemos en ese momento? Pues ya nada, ¡por vag@! ¡Haber construido el puente antes!
Para que no nos ocurra esto, hemos de empezar a trabajar. La primera piedra que deberíamos poner tiene que ver con ese momento en el que te das cuenta de que tú estás mojándote peligrosamente los piececillos y la otra persona no es que no vea el río, es que ni siquiera está en el campo. Este es un típico problema de las mujeres: asumir que no le gustas a alguien. Antes nos creemos lo que sea: está en un momento complicado de su vida; acaba de salir de una relación y no está preparado para otra; de pequeño se cayó de cabeza desde un columpio, lo que le causó graves secuelas que le impiden mantener cualquier tipo de relación afectiva…También nos podemos creer lo de “ahora mismo estoy centrado en mi carrera”, el incondicional "no eres tú, soy yo", o el premio de consolación: "eres demasiado buena para mi, tú te mereces algo mejor". En resumen: todos esos problemas existenciales finamente diseñados para no volver a tirarte a alguien.
Y es que por lo general, muchas preferimos pensar que esa persona ha sido abducida por los extraterrestres y por eso no te ha dado señales de vida, antes que asumir que pasa de ti. Pongamos como ejemplo el momento en el que te pasas semanas pensando “yo no lo voy a llamar, me tiene que llamar él a mi, que para eso es el tío y bastante tenemos nosotras con la regla”. Es entonces cuando piensas “lo mismo apuntó mal mi número, y el pobre lleva semanas llamándome a diario una media de 60 veces sin obtener respuesta, pobrecito, venga, voy a llamarlo yo”. Pero en el momento de la verdad te acobardas, y te decides por un mensaje, ya que al fin y al cabo, así no te puede oír la voz de pánico total. Le mandas el sms y te quedas mirando la pantalla como una tonta durante una hora. Ya puedes ir por la calle y estrellarte contra una farola que no vas a apartar la vista de la pantalla. O si tienes el móvil guardado porque estás con tus amigos y no quieres parecer una loca paranoica, es posible que al oír cualquier musiquilla creas que es tu tono de llamada, o lo que es peor, sientas “la vibración fantasma” del móvil. Entonces lo sacas gritando “¿quién me quiere? ¿quién me quiere?” pues nadie, so membrilla, nadie te quiere.
Este proceso puede llegar a repetirse a diario durante un mes, tras el cual tú tienes ya creadas unas 20 posibles explicaciones, a cada cual más inverosímil, de por qué no te ha contestado el mensaje, a saber: eres subnormal profunda y TÚ apuntaste mal su número; él ha perdido el móvil; se lo han robado (con la variante de que se lo han robado al atracarle con violencia, y el pobre está en el hospital); ha sufrido un trágico accidente que le impide usar las manos, y por tanto, el móvil; se dirigía a una floristería a encargarte un ramo de flores cuando fue atacado por un enjambre de abejas asesinas; o sí, directamente, ha muerto. He aquí un gráfico para ilustrar mejor mis palabras:
Además, tus amigas no ayudan nada preguntándote a diario "¿qué, sabes algo de ÉL?". Y tú, fingiendo una voz totalmente despreocupada, dices "¿a ti te ha llamado? ¡pues a mi TAMPOCO, vale?!".
Lo peor es cuando vuelven del "más allá" meses más tarde, con un desenfadado "hey, ¿qué tal, qué es de tu vida?". Es entonces cuando descubres que no estaba muerto, no, que estaba de parranda. Y tú te has pasado meses lamentando su pérdida: esto es claramente una tendencia que tenemos que abandonar. Además, si con los tiempos que corren, aunque el móvil hubiera quedado hecho pizcos por el paso de un tsunami, puede contactar contigo usando: Hotmail, Messenger, Skype, Tuenti, Facebook, Twitter, Myspace, Hi5, Fotolog…¿y lo ha hecho? NO. Ha pasado de ti por medio de todas las tecnologías posibles. No le gustas. Asúmelo. Es la primera piedra de tu puente.
Lo peor es cuando vuelven del "más allá" meses más tarde, con un desenfadado "hey, ¿qué tal, qué es de tu vida?". Es entonces cuando descubres que no estaba muerto, no, que estaba de parranda. Y tú te has pasado meses lamentando su pérdida: esto es claramente una tendencia que tenemos que abandonar. Además, si con los tiempos que corren, aunque el móvil hubiera quedado hecho pizcos por el paso de un tsunami, puede contactar contigo usando: Hotmail, Messenger, Skype, Tuenti, Facebook, Twitter, Myspace, Hi5, Fotolog…¿y lo ha hecho? NO. Ha pasado de ti por medio de todas las tecnologías posibles. No le gustas. Asúmelo. Es la primera piedra de tu puente.
Por último, dejo como tarea ver esta peli: “He’s just not that into you”, que bien podríamos traducir por “Que no le gustas, melona, ten un poco de dignidad”. He aquí el trailer, que viene a servir de resumen de toda esta parafernalia :)
Hasta la próxima, futuras ingenieras de puentes!


