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lunes, 13 de diciembre de 2010

La culpa la tiene Disney.

Creo que es algo en lo que todas coincidimos: la culpa la tiene Disney. La culpa la tienen todos esos “príncipes” o “héroes”: Eric, Felipe, John Smith, Hércules, Tarzán…Hasta Simba que era un simpático cachorrillo crece y se convierte en ese intrépido y audaz león que todas querríamos (si fuéramos leonas, claro). Incluso Aladdin que no es más que un cani con una alfombra nos hizo soñar con esa canción, “Un mundo ideal”, en la que le promete a Yasmín el oro y el moro (nunca mejor dicho…).
¿Y qué hay de la Bestia? ¡También él se acaba convirtiendo en un príncipe potentorro a la par que encantador! Pero en la vida real, si se nos acercara algo así, ¿qué le diríamos? Poco menos que un “contigo no, bicho”. O “Me he comido cosas caducadas que tenían mejor pinta que tú”, sin olvidar el “No te toco ni con un palo/no te toco ni por Bluetooth”. ¡Y por eso nos llaman siesas! ¿No será porque todo está plagado de buitres? Pongamos como ejemplo esa noche en la que sales a divertirte con tus amigas, estás en una discoteca pasándolo bien y de pronto sientes como te “acechan”. No es un buitre, no, ¡es Buitragueño! Y entonces la alimaña se te acerca y con su mejor cara de seducción, pregunta “¿Bailas?”.Y tú toda digna le dices “No” y él te suelta un romántico “Entonces de follar ni hablamos, ¿no?”. ¿Os imagináis a la Bestia diciéndole eso a Bella cuando cenan en el castillo? Y es que en la vida real no hay príncipes, sino sapos.
En definitiva: culpamos a Disney de nuestras altas expectativas en cuanto a hombres.

Pero no sólo Disney nos ha causado traumas irreparables, también lo ha hecho Jane Austen, dibujándonos esos hombres de provecho, atractivos, fuertes, impetuosos y con tierras en el condado de Derbyshire, que  se bajan de su caballo para rescatarte de una furiosa tormenta, te llevan a casa y después te visitan durante semanas para examinar la evolución de tu pulmonía; y tras tu recuperación te piden la mano, os casáis y te retiran a un castillo en Gloucestershire. A mi al menos me ha costado años aceptar que no voy a conocer a un Fitzwilliam Darcy. Qué injusticia no haber nacido en el siglo XVIII.

¿Y qué hay de las películas y/o series americanas de adolescentes? ¿Qué hay de las comedias románticas? Esas sí que nos han traumatizado de por vida. Porque al menos mi vida hubiera sido distinta si hubiera tenido taquillas en el instituto. Seguro que me habría enamorado del chico de la taquilla de al lado que resultaría ser el capitán del equipo de fútbol, y por tanto, el chico más popular del instituto, hubiéramos ido juntos al baile de fin de curso y nos habrían elegido rey y reina del baile... ¿Por qué no había taquillas en mi colegio? ¿Quién me ha robado la felicidad? El caso es que estos chicos también son un mito, son como ese padre que nunca va al partido de baseball de su hijo en  las películas…

¿Y qué es lo que tienen en común Disney, Jane Austen y las comedias románticas? Que todas nos conducen a lo mismo: a idealizar a alguien. ¿Y dónde está el problema en idealizar a alguien? ¡Que luego descubres que es gilipollas! Y para autoconvencerte, te repites continuamente “paso de este tío”, o “no me gusta”. ¡Ja, cuéntaselo a otra! No te gusta, no, se te enamora el alma, se te enamora.

¿Y qué pasará si sigues haciendo esto? Que acabarás sola, tirada en el sofá viendo la tele, con una botella de vino, más triste que un cani con un teclado sin "h" y rodeada de gatos. No queremos esto, ¿verdad? ¡Pues dejemos de idealizar, de crear expectativas de la nada y empecemos a vivir en el mundo real! Que todas hemos llorado por una cebolla que no valía la pena…¡y no tenemos ninguna necesidad! Ni que él fuera la última coca-cola del desierto…

En definitiva, si descubres que tu “príncipe” es poco menos que un sapo, devuélvelo al agua del que nunca debió salir. Y recuerda: mientras encuentras a tu media naranja, ¡ve comiendo mandarinas!


[Dedicado a mi bro, amiga y compañera de ratos de Banagher, sudokus en clase, fiestas en su piso, tradubarras y por supuesto, la única que me entiende en cuanto a ciertos gustos musicales, ya que en el fondo no es más que una cani encubierta, como yo. Espero que esta entrada te sea de ayuda :)]

6 comentarios:

  1. Ya que va dedicada a mi, quiero ser la primera en comentar.
    Acabo de darme cuenta de varias cosas. Para empezar que Aladdín era cani, que duro, por eso me gustaba tanto, supongo.
    Y bueno, en general estoy de acuerdo contigo en casi todo, aunque lo de los buitres... los reconozco como animales del medio natural, pero desde luego yo no soy de las que las atraen, así que poco puedo comentar sobre ellos.
    Sin embargo si que me reconozco una de las que ponen el traje de príncipe azul al primer sapo que pasa por mi puerta, ya sea del condado de Torreperogil, o de algún condado inglés. Así que ya va siendo hora de poner los puntos sobre las yes, y dejar de ver comentarios románticos donde no los hay, sentimientos donde no los hay, etc etc.
    Por cierto, como cani-reggetoneras oficiales, tengo una idea para otra entrada que te va a encantar.

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  2. Muy buena la entrada me ha gustado bastante sobre todo porque tienes toda la razón, sin embargo, en mi opinión esas situaciones nos pasan la mayoría de las veces, pero no todas. Quiero decir, hay veces, no muy comunes e incluso puede que a muchas chicas nunca, en las que una chica se encuentra con un buen chico que no llega a ser ese príncipe azul ideal pero sí un chico de provecho romántico y en fin, del que valaga la pena perder la cabeza. La cuestión es que nosotras como princesas de cuento veremos en cada chico que nos gusta esa imagen y ahí radica el error: puedes encontrarte a un chio que valga la pena, pero no por eso pienses que todos son así. Y para eso hay una frase muy buena de una peli muy buena también (en que piensan lso hombres) que dice: TÚ NO ERES LA EXCEPCIÓN, ERES LA REGLA. Tendemos a pensar que por muy malo que sea el super popular del insti con nosotras cambiará porque se enamorará realmente y pasará de ser el super chulo a ser un príncipe, ERROR. Piensa siempre que eres la regla, una chica más, sin buscar esas expectativas, como decías tú, y si resulta que eres la excepción no te preocupes que el te lo hará saber.

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  3. a mi disney me sigue gustando... pero siempre has pensado que nunca encontraras a tu principe azul habran muchos obstaculos en la vida pero al final lo encontraras (creo que disney me ha llenado la cabeza de estas cursiladas de ver tantas pelis)una cosa ya me imagino que Jim hawkins le dijera a una chica:pues de follar ni hablamos ¿no? jajaja (es que ese chico esta como un queso! kien podria resistirse? a echarse a reir?) y luego dejarlo bien plantado con un 'no' o un 'largate idiota' o ser mas grosera con un 'vete a la m mujeriego!' ja para que aprenda!

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  4. te puedo decir q tienes mucha razón en culpa a las peliculas Disney, como también a Jane Austen sin mencionar las demás autoras de novelas romanticas, asi mismo culpo a Albert Best Gana como a su vez a Stephanie Meyer por lo mismo

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  5. Pues casi al principio dice un ejemplo de ir a discotecas y encuentran sapos, pues que querian encontrar principes borrachos faltandole al respeto a las mujeres, pues no, un verdadero principe no va a esos lugares de mala vida y se sabe comportar, gente educada no va a esos lugares a buscar pareja, pues solo son pantanos infestados de sapos y ranas pues tambien las mujeres andan ahi borrachas y drogadas

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